Mi Macbook con Ubuntu sabe mejor

Hace un tiempo, corría el 2009, era yo feliz con un portátil Sony Vaio que había comprado hacía cosa de poco más de 1 año. Ese era mi primer portátil y todo era color de rosas. Lo llevaba a la Universidad, enfundado en su protector de neopreno, dentro de una mochila acolchada. Le limpiaba habitualmente el polvo con una bayeta de microfibra y un líquido especial para no rallar la pantalla. Lo formateaba cada seis meses (WTF!*), para luego intentar no instalarle porquerías que bajaran su rendimiento. Utilizaba el cargador únicamente para cargarlo (valga la redundancia), desconectándolo cuando no era necesario.

Cuántos os sentieréis identificados con esto..

*NOTA: Si. Una vez fui usuario de Windows. No nací anti-Microsoft ni tecleando comandos de Linux por consola. Era un usuario de Windows más. De los que sufren por coger virus a través del pendrive. De los que piratean a saco hasta el mismo Windows Defender. De los que piensan que no hay vida después de Windows.

Pero todo lo bueno se acaba y un día aparecieron unas rallas sospechosas en la pantalla que no eran más que el preludio de la muerte de la tarjeta gráfica de ese ordenador. En estos casos no hay otra solución, tratándose de un portátil con este problema de hardware, que no sea cambiarle la placa base.

Todo fue rabia e indignación hacia Sony y sus equipos Vaio que prometían ser de lo mejor en PCs portátiles tanto en diseño como en prestaciones. Por lo menos eso es lo que buscaba yo cuando, un tiempo atrás, había pagado cerca de 1200 euros por el trasto.

Así que, tras esa experiencia, sufrí en mi persona un cambio que marcaría el resto de mi vida. Me compré un Mac. Concretamente un Macbook Pro de 13 pulgadas que me costó un cojón. Mi corta vida como usuario avanzado me había dado la suficiente experiencia para darme cuenta de que lo que había vivido hasta entonces se podía mejorar. Aunque no la suficiente experiencia como para darme cuenta que no todo lo caro tiene porque ser lo más adecuado para cada uno. Eso ya vendría después.

Estas fueron las dos razones básicas por las que me decanté por el cambio:

  • No podía ser que hubiera un sistema operativo que tras instalarse, si no tenías antivirus, cogiera doscientos virus en cuestión de minutos tras visitar Yonkis.com y cuatro páginas más para pasar el rato. Algo no estaba funcionando correctamente.
  • Era indignante que tras gastarme una pequeña fortuna en un ordenador portátil, tras un uso cuidadoso y normal, se rompiera en año y medio.

La solución, viéndola desde mi perspectiva actual, fue un pelín drástica. Ahora mismo, si viviera la misma experiencia reveladora, seguramente hubiera acabado comprando un portátil de una marca de verdad (Dell por ejemplo) y no Sony que entonces parecía que tuviera que ser lo mejor, para luego instalarle alguna distribución de Ubuntu.Pero entonces no era más que un novatillo que lo único que sabía era que Windows era una mierda y que había que cambiar como fuera.

De esa manera empecé a usar OSx en mi nuevo y flamante Macbook Pro. Recuerdo, como si fuera ayer, el día que me lo dieron. Había ido a recogerlo una tarde de marzo, antes del entreno, sin poder pasar por casa, teniendo que dejar la caja en el maletero de mi coche destartalado en un barrio de mala muerte en el que era habitual que te abrieran el coche. Pero no pasaba nada, era joven, alocado y había “gastado” Windows hasta entonces.

Con Snow Leopard descubrí que lo que había oído era cierto. Existían sistemas operativos que no cogían virus, no se colgaban y lo más sorprendente, podías pasar AÑOS sin formatear que tampoco pasaba nada. Empecé a configurar el sistema a mis preferencias. Aún a día de hoy sigo sin encontrar la razón de ser a la configuración por defecto de la trackpad de los portátiles Mac.

Y empecé a ver cosas que no me gustaban. ¿Que era ese explorador de ficheros? Parecía sacado de una peli noventera, arcaico, anticuado, nada práctico,… ¿Que pasaba con el maximizar de toda la vida en las pantallas? sorprendentemente no maximizaba (a priori este fue mi mayor problema, nada más empezar, al que encontré solución con un programilla libre). En definitiva toda la interfaz fallaba.

Al principio no le di importancia. Pensé que simplemente yo no era “cool”, no molaba, estaba desfasado. Había sido de barrio toda mi vida y con el Mac me sentía como cuando tenía 15 años, cogía el bus para ir al cine y veía a los pijos de ciudad con ropa de marca y gafas de sol. ¿Cómo podía ser que un producto de Apple no estuviera adaptado al uso intuitivo del usuario? ¿No era eso lo que rezaban en todas las presentaciones de sus productos? Habían conseguido crear un concepto de la nada con su iPhone, pantalla táctil y demás,… ¿cómo podía ser que el OSx no fuera una creación perfecta? Entonces, lo único que se me pasaba por la cabeza, era que lo que fallaba era yo.

Pero con el tiempo me daría cuenta de que el OSx fue una creación perfecta en su momento. Ahora ya no.

Dejando de lado las cosas que no me gustaron de inicio, todo era nuevo y maravilloso. Pero yo notaba que me faltaba algo. Sentía un vacío. Mi instinto de informático se sentía incompleto. Claro está, entonces no trabaja como tal y no tenía que arreglar los Windows de la prole. Para que entendáis mi situación yo mismo buscaba estropear el software de mi Mac sin conseguirlo…

Fuera coñas, a día de hoy lo tengo clarísimo, un Mac es aburrido. Lo recomiendo, a pie juntillas, a quien le sobren 2000 euros y tenga un nivel de informática tirando a básico/principiante. Pero tengo clarísimo que yo necesito más.

De esta manera, y gracias a mi entorno, empecé a utilizar Ubuntu. Entonces tenía un amigo en la Universidad que era usuario de Debian. Un crack por cierto. Era la primera persona que había tratado de llevarme por el buen camino. Quería ayudarme con mi problema. Quería que viera la verdad sobre Windows. Pero en aquel momento yo no le hice caso cegado por la comodidad de utilizar algo que conoces y dominas. Aunque yo conseguí que se instalara una partición con Windows en su portátil con Debian para jugar al GTA San Andreas en esos momentos de relax en la biblio. (Win 1 : Debian 0).

Puede parecer una tontería pero aquí hay dos cosas a tener en cuenta. Que un anti-Windows, defensor del codigo libre/abierto, usuario de Debian (lo que indica que es más bien extremista) se haga una partición de Windows es, al menos, sorprendente. Y la segunda cosa, el curro que supone hacer eso. En un ordenador con Windows es facilísimo instalar una partición con cualquier distro de Ubuntu, Debian, etc. Se hace solito. Pero en un ordenador con Debian, Ubuntu, etc. es una putada instalar un Windows, porque el S.O de Microsoft hace que el otro deje de funcionar. Digamos que esto tiene solución pero lo más fácil es cargárselo todo y empezar desde cero instalando primero el Windows y después nuestra distro de Linux.

Por otro lado empecé las prácticas en una empresa en la que descubrí Ubuntu. Uno de mis jefes era usuario de Mac (ProMac) pero a la vez de Ubuntu. Me explicó que en el mismo OSx se podía hacer que funcionaran repositorios de Ubuntu y demás, consiguiendo tenerlo casi todo de ambos. Incluso en la oficina tenía un iMac que podía utilizar para trabajar. Pero no fue suficiente. Al principio me pasó como a todos. Ven un Mac, se vuelven locos y piensan: “joder, estos si que saben…”. Lo pruebas y empiezas a trabajar en el Apple. Estás un día entero intentando que todo esté a tu gusto, hasta que te vuelves a encontrar con el problema de maximizar ventanas… Entonces piensas, ¿Dónde estará mi PC? En definitiva lo mio no era eso.

Así que empujado por todo esto decidí empecé a trabajar con Ubuntu en el PC del curro. Paralelamente tenía mi portátil Mac. El primer Ubuntu que probé fue un 9.04. Después un 9.10. Y finalmente con el que trasteé más fue con un 10.04 LTS. En ese punto la distro era bastante madura aunque aun le quedaba un largo camino hasta lo que es hoy. Movido por mi nuevo descubrimiento me puse a investigar y descubrí montones de distros basadas en Ubuntu. Que si Lubuntu, Kubuntu, Ubuntu Studio,… Era increíble. Existían versiones para todos los gustos y necesidades. ¡Tenía que probarlas todas! Eso, sumado a las nuevas versiones que han ido apareciendo cada seis meses con sus respectivos cambios importantes sobre todo en el entorno de escritorio, han hecho que haya cambiado de distro en mis ordenadores doscientas mil veces. Hasta hoy.

Actualmente trabajo a diario en un portátil (el famoso Macbook Pro), un PC de sobremesa en casa y un PC de sobremesa en el trabajo. Además soy usuario de un smartphone y una tablet Android. A lo que aspiro es a depender de un único dispositivo para todo. Algo así como un smartphone, con suficiente capacidad de proceso y almacenamiento (para no depender constantemente de conexión a Internet), una dockstation, para conectar el smartphone a un conjunto de teclado, ratón y monitor. Quiero simplicidad. De momento voy a intentar reducir mi número de equipos a dos (sin contar con el smartphone y la tablet). Quiero eliminar el PC de sobremesa del trabajo.

Para eso he instalado un Xubuntu 14.04 LTS en el Macbook Pro. El Xubuntu es un Ubuntu con entorno de escritorio XFCE, ligero y optimizado. Algo que el Unity de Ubuntu tardará mucho en lograr. Aunque sinceramente pienso que no lo logrará nunca, más que nada porque ya existen distros de Ubuntu con esa característica.

La idea principal es utilizar un servicio de almacenamiento en la nube multiplataforma para tener todos los fichero que suelo utilizar a diario a mano en cualquiera de mis dispositivos. De momento me he decantado por Copy.com, del que ya he hablado alguna vez en este mismo blog.

Y a partir de ahí, trabajar.

En el mismo Macbook Pro he dejado una partición con OSx Maverick (para mi gusto, otra castaña más) por si acaso. También es un sacrilegio tener un equipo de Apple con un solo sistema operativo que no sea el de OSx. Para eso mejor cómprate un buen PC. Con 4 añitos que tiene mi portátil, está en su segunda juventud gracias al software libre. Otra de las ventajas que tiene utilizar Ubuntu o, en este caso, Xubuntu, es que no necesitas tantos recursos y se puede utilizar en equipos antiguos.

En el próximo artículo explicaré los pasos esenciales para instalar una partición de Xubuntu en un Macbook Pro y los procedimientos que hay que hacer para que todo funcione correctamente y no convierta a tu portátil en un calefactor de sobremesa.