Los informáticos maltratados

A estas alturas, cuando me preguntan que a qué me dedico, no se que responder.

Si se lo dices a mi madre afirmará que soy informático. Pero, teniendo en cuenta mis estudios, soy Ingeniero Técnico en Telecomunicaciones. La cuestión es que me siento un pedante si suelto esa parrafada cuando me preguntan en una conversación informal. Por otro lado soy profesor pero, como autónomo, trabajo mucho con temas web: desarrollo, algo de diseño, programación… También toco algo de Marketing on-line: posicionamiento web, SEO… Incluso hago mantenimientos informáticos a empresas. Así que, para hacerlo más fácil, acabo sintetizando todo esto en el término: informático, a pesar de que no me gusta auto-denominarme de esta manera.

Hay varias razones para ello. Una, no me siento informático. Dos, no he estudiado informática. Tres, informático es un término muy global que se le atribuye a cualquier hijo de vecino.

Pero me voy a quedar con esta última razón como motivo principal de las siguientes lineas.

La informática es una ciencia maltratada. De hecho, hoy en día todo el mundo tiene un primo “informático”, aunque esa persona solo sepa instalar un Windows. Si ponemos un ejemplo con otro campo, es como si a alguien que sabe poner tiritas se le llama médico. ¿Verdad que no? Pues es lo mismo.

En este punto recuerdo que yo he estudiado telecomunicaciones, pero mi trayectoria profesional me ha llevado a trabajar, mayoritariamente, en informática, entre otras cosas, porque siempre me ha gustado. Así que hago un “poco” de recapitulación desde mis inicios.

Mi primer ordenador fue un IBM Aptiva de segunda mano. Recordaré toda la vida que costó 150.000 pesetas, unos 900 euros de los de ahora. Era un Pentinum MMX de 166 MHz, con 64 MB de RAM o algo así. En esos tiempos lo más nuevo eran los Pentium III, pero no iba a ser yo quien rechazara un ordenador, fueran cuales fueran sus especificaciones.

Me costó horrores que mi padre me lo comprara, era totalmente anti informática, anti consolas, anti todo lo que pudiera suponer un avance o progreso. Así que, tras una larga lucha, conseguí que prometiera me lo compraría si conseguía sacar en todas las asignaturas un excelente. Pobre de él, pensaba que no lo iba a conseguir, pero tardé un trimestre en llegar a casa con el boletín de notas que me daría ese deseado trofeo.

Eso era sobre el 2000 y tenía 15 años. Teniendo en cuenta la época, tuve mi primer ordenador muy tarde, pero eso no impediría que me apasionara y se volviera, con el tiempo, en mi medio de subsistencia.

Empecé trasteando con Windows. Instalando y desinstalando cosas, descubriendo los programas piratas, los Keygens, desfragmentaba el disco por las noches (WTF!), eliminaba particiones, las volvía a crear (para luego darme cuenta que había perdido mi valiosa colección de MP3), formateaba a bajo nivel, volvía a instalar el Windows 98, probaba el novedoso Windows Me (LOL), lo desinstalaba para volver al 98, actualizaba a XP… Se puede decir que toqué todo lo que pude y más.

Poco a poco, acabando mis años de Instituto, fui comprobando que lo que me gustaba era la web. Lo primero fue hacer un site, desde el bloc de notas, con un compañero para el cole. HTML puro, sin hojas de estilo ni nada de eso, que aun era muy pronto.

Descubrí el Frontpage y lo deseché. Descubrí el Dreamweaver y lo repudié. Descubrí el Flash y me apasionó. De hecho fué el tema de mi trabajo final de Bachillerato. Mi tutor, el director del instituto en el que estaba (un crack), me dio dos libros. Uno de McGraw Hill y el otro de Anaya. 500 o 600 páginas cada uno. Y sin Internet, entonces no tenía en casa (otra de las polémicas decisiones de mi padre), me puse a trastear y a aprender ActionScript para montar una web en Flash para mi trabajo. La temática: el videojuego Alone in The Dark. Me encantó. Más tarde descubriría que el Flash no molaba tanto, pero eso sería con el tiempo…

Entonces empecé a trabajar. Nada de informática y no porque no quisiera, había echado varios currículums pero con 16 años y sin experiencia era algo difícil.

Seguí estudiando un Ciclo Formativo de Grado Superior de Telecos (no me quería ir de casa a estudiar una ingeniería), necesitaba ganar dinero y cualquier curro de fin de semana era bienvenido. Luego pasé a hacerlo por las tardes mientras estudiaba y fue cuando acabé el ciclo. Empecé las prácticas de empresa y creí que se me habría un mundo nuevo. Ahí si que empecé a hacer cosas de informático, raro porque se supone que había estudiado telecos, pero no iba a ser yo el que se quejara.

Cuando acabé las prácticas, la empresa donde estaba (Servicios informáticos y web) me ofreció un puesto de trabajo. Era la época de las vacas gordas, muchos de los que conocía se habían lanzado a la aventura del mundo laboral, la mayoría en la construcción, ganando muy buenos sueldos y conduciendo BMWs. Pero yo no era partidario de hacer eso. Llevaba un tiempo trabajando en asuntos que no me apasionaban y quería que lo próximo fuera casi por placer. De todas formas, esa empresa, me ofrecía unas condiciones abusivas bajo mi punto de vista. Contrato de 6 horas, con 2 horas en negro, cobrando 500 euros. Era obvio que aun tenía mucho que aprender, pero teniendo en cuenta que entonces un sueldo mínimo decente para 8 horas era de 700 euros en cualquier profesión (repito, en cualquiera, hasta las menos cualificadas), opté por negarme a esa propuesta para irme un verano a la construcción.

No me fue mal del todo, ya que después de un verano ahorrando pude comprarme un ordenador nuevo. Lo configuré a piezas y me lo monté yo solito. Era la primera vez que lo hacía con un equipo nuevo y estaba entusiasmado. Así que una cosa llevó a la otra. Me hacían falta unos tornillos para ensamblar la placa base a la caja, los fui a buscar a la tienda de informática del barrio y empecé a trabajar allí.

Fueron unos años donde aprendí mucho, pero se me acabaron los retos pronto. Tenía un Ciclo Formativo de Grado Superior y trabajaba de técnico informático. Mi idea inicial era quedarme ahí (mi filosofía de entonces era la del mínimo esfuerzo), pero después de ponerme a currar me di cuenta que necesitaba algo más. El trabajo de técnico me aburría. Mi personalidad inquieta necesitaba retos nuevos casi cada día (suena cursi, pero es así, XD). Así que me decidí por estudiar Ingeniería técnica en Telecomunicaciones, que entonces si, la impartían en la Universidad de mi ciudad, Tarragona y no me tenía que ir a ningún lado para poder estudiarla.

La Universidad me llevó a trabajar a una empresa de servicios informáticos, donde había mucha web y descubrí el Open Source. Me apasionó la cantidad de recursos que existen a la disposición de todo el mundo, preparados para funcionar y customizar al gusto. Hasta el día de hoy.

A estas alturas me siento afortunado de poder trabajar en algo que me gusta. Pero al mismo tiempo siento que la profesión de informático es una de los más desagradecidas que existen.

Como ya he dicho unas líneas atrás, me gustan los retos. Soy la típica persona que en cuanto veo una película y empiezan a presentarse sus personajes, señalo con el dedo al “malo” sin saber aun que es lo que tiene que pasar (y acierto). Me apasionó la serie Lost porque era impredecible y no conseguía ver venir nada de lo que pasaba (lógico, sus guionistas escribían sobre la marcha). Me encantan los enigmas y aprender sobre fenómenos inexplicables.

Por eso, para mi, descifrar como funciona un gestor de contenidos me divierte. Me gusta montar un equipo, instalar un Ubuntu y hacerlo funcionar de mil tipos de servicios diferentes. Me apasiona hacer cosas que muy poca gente haya hecho y descubrir nuevas tecnologías cada día. Luego la informática para mi es un juego. Cuando consigo algo grande, me digo a mi mismo: “… el puto amo…”. Y no pienso que lo sea, soy consciente de que sólo soy uno más, pero con mucho ímpetu.

Si sigo trabajando de informático es, principalmente, por estas cosas. Luego está lo demás…

Primero están los que se piensan que trabajas gratis: primos, conocidos, cuñados, vecinos, compañeros de trabajo que te traen el ordenador, si no les paras los pies, cada vez que tienen problemas. Luego los que se piensan que lo que haces tu, lo harían ellos el doble de bien e intentan ponerse a tu nivel cuando hablan contigo poniéndose cabezones. Ejemplo: “que si, que la fibra de vidrio es más rápida que el LSD para navegar por Intelner”. A continuación los que cuando te piden presupuesto y les das el precio, se sorprenden y te preguntan que porque es tan caro eso que le estas presupuestando (por eso acostumbro a poner un plazo de entrega en mis presupuestos, y poder decir “¿has mirado el tiempo que me lleva hacerlo?”).

También tengo que decir que no todo el mundo es así, pero el 80% de las personas que no entienden de informática no valoran tu trabajo. Es más, lo menosprecian y lo pisotean con comentarios absurdos. Señores, esto no pasa con los médicos o los arquitectos. Quizás si con otras ramas, y si eres miembro de alguna de ellas, estaré encantado de leer tus comentarios al respecto.

Finalmente está la crisis. Existen muchos informáticos que están trabajando de lo suyo con unos sueldos muy por debajo de otros empleos menos cualificados. Aunque esto está pasando en toda España con muchos sectores. Pero, en el caso de la informática, ya era así antes. Un ejemplo es la propuesta laboral que me hicieron en la empresa de informática donde hice prácticas, explicado una líneas más arriba.

En fin, estas son las razones por las que me reservo a la hora de decir que soy informático. Supongo que con el tiempo la cosa irá cambiando. Al final se trata de una profesión muy nueva, en la que los que empezaban lo hacían en plan autodidacta, como hobby, desde casa. Existen muchos informáticos que no tienen titulación y que saben hacer lo mismo que gente con estudios (o más), a base de darse de hostias y dedicar ingentes cantidades de horas a destripar el funcionamiento de las cosas. Y yo soy de los que piensan que la formación que te pueden dar en un Instituto o una Universidad, solo será completada con unos cuantos años de experiencia laboral. Incluso que sin titulación pero con experiencia, puedes llegar a hacer grandes cosas. Es posible que falte una regulación a partir de exámenes que acrediten que un informático puede trabajar como tal. Incluso exámenes que determinen diferentes categorías, ya que un técnico informático no tiene porque saber lo mismo que un programador, o que un ingeniero informático. Ojo!, al mismo tiempo creo que antes de cura hay que ser monaguillo y por eso valoro muchísimo que un ingeniero tenga conocimientos de técnico. A partir de aquí, poder acreditarlo con un carné como lo hacen los médicos y que tu vecino, que sabe instalar un Windows, no pueda decir que es informático y chafarte un trabajo. Imagínate que el que sabe poner una tirita y se hace llamar médico, decide atenderte de urgencia al sufrir un shock anafiláctico cuando paseabas por la calle.

Pero, por mucho que nos quejemos de los que nos hacen preguntas estúpidas de informática, cuando nos vuelvan a preguntar, no sabremos decir que no porque nos apasiona. A pesar de poner a parir a los que se piensan que trabajamos gratis, cuando venga nuestro primo el pesado con el disco duro que su tele no lee, nos lo tomaremos como un reto y volveremos a picar. En el trabajo lo haremos de cine montando un Firewall que ni la NSA, pero nadie lo sabrá apreciar y nos quedaremos esperando esa palmadita en la espalda que tanto agradece cualquier trabajador. Y así con tantas cosas.

Y para quitar dramatismo a este final, también te diré que somos afortunados, personas cómo tu que un día hicimos del mejor de nuestros hobbies una profesión. Así que somos felices como el que más, porque trabajamos de lo que nos gusta. Se nos pueden hacer las tantas de la madrugada resolviendo un problema que nos dará igual, porque estaremos haciendo algo que nos apasiona. Iremos a una reunión familiar y nos lloverán preguntas sobre Android, Windows, antivirus,… y nos resvalará. Las responderemos a todas con una sonrisa en la cara porque nos mola. Y cuando alguien nos hable de lo afortunado que es porque ve las pelis en HD a través de un pendrive en su tele nueva, le diremos que nosotros las vemos mejor, a través de un servidor DLNA en la tablet sin movernos del sofá. Soltamos nombres raros y tecnicismos a diestro y siniestro sin compasión, porque queremos bajarte los humos. Criticamos tu Galaxy S5 nuevo que te ha costado un cojón, porque sabemos que por mucho menos tienes smartphones mejores y con diferencia. En cuanto te descuides te habremos montado una página web para la mayor de las chorradas, porque nos resulta fácil. Haremos regalos tecnológicos a nuestros colegas para sus cumpleaños, porque a nosotros nos gustaría. Cuanto te metas con nosotros te diremos, con una sonrisa en la cara, que te vamos a hackear el móvil, dejándote con la incertidumbre de si somos o no somos capaces…

Si, amigo, yo soy informático, pero de los buenos.

 

2 comments on “Los informáticos maltratados

  1. Antonio on

    Grande esta entrada tio! me ha gustado, tengo casi el mismo camino que tu y me he identificado

    Un saludo!

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